En lo que va del año, la Procuraduría de la Niñez y la Adolescencia -PNA- de la Procuraduría General de la Nación -PGN- ha atendido a más de 51,000 niñas, niños y adolescentes. Solo durante septiembre se registraron 2,630 denuncias a nivel nacional, de las cuales 809 estuvieron relacionadas con la vulneración del derecho a la estabilidad familiar.
Estas cifras reflejan la importancia de fortalecer los entornos en los que crecen las niñas, niños y adolescentes y de promover espacios seguros, libres de violencia y adecuados para su desarrollo integral.
La familia tiene un papel fundamental en este proceso. El acompañamiento de madres, padres y cuidadores permite que niñas, niños y adolescentes se sientan escuchados, seguros y valorados, y que encuentren en su entorno cercano las herramientas necesarias para fortalecer su autoestima, desarrollar sus capacidades y construir su proyecto de vida.
Por ello, es importante que las familias mantengan una comunicación cercana y estén atentas a cambios en el comportamiento, el estado de ánimo, la forma de relacionarse o el interés habitual de sus hijas e hijos. Estas señales pueden indicar que necesitan mayor acompañamiento y que es necesario buscar orientación y apoyo oportunamente con profesionales especializados.
El bienestar de la niñez y adolescencia también se construye brindándoles oportunidades para aprender, expresarse y descubrir sus capacidades. El acceso a la educación, la cultura, la literatura, el deporte y la recreación contribuye a que desarrollen habilidades, fortalezcan su identidad y puedan disfrutar plenamente de cada etapa de su vida.
Desde la Procuraduría General de la Nación, a través de la Procuraduría de la Niñez y la Adolescencia, se trabaja para proteger y restituir los derechos de niñas, niños y adolescentes. Cuando se identifica una situación que requiere protección, se elaboran planes de protección orientados a responder a sus necesidades y se realizan las coordinaciones y derivaciones correspondientes con las instituciones competentes para garantizar una atención integral, incluida la atención en salud física y mental.
Estos planes también buscan fortalecer a las familias. De acuerdo con las necesidades identificadas, la PGN coordina con las instituciones responsables para que las niñas, niños, adolescentes y sus familias puedan acceder a programas y servicios de apoyo social que contribuyan a mejorar sus condiciones de vida y fortalecer sus capacidades de cuidado y protección.
La protección de la niñez y adolescencia es una responsabilidad que requiere la participación de todos. Una familia presente, una comunidad atenta y unas instituciones articuladas pueden hacer una diferencia significativa en la vida de una niña, un niño o un adolescente.
Escuchar, acompañar y pedir ayuda cuando sea necesario también es una forma de proteger.
La PGN hace un llamado a las familias, comunidades e instituciones a mantener una atención cercana y responsable hacia las niñas, niños y adolescentes, procurando que crezcan en entornos afectivos y libres de violencia, donde puedan desarrollar plenamente sus capacidades, ejercer sus derechos y construir un proyecto de vida.




