Durante la adolescencia, las promesas de una vida diferente, nuevas oportunidades o mayor libertad pueden resultar atractivas. Sin embargo, algunas personas pueden aprovechar estos deseos para engañar y poner en riesgo la vida, la integridad y los derechos de las y los adolescentes.
Recientemente, la Procuraduría General de la Nación -PGN-, por medio de la Procuraduría de la Niñez y la Adolescencia -PNA-, atendió el caso de una adolescente que salió de su hogar tras recibir, por medio de otras personas, promesas de una vida mejor. Posteriormente, al encontrarse fuera de su entorno familiar, esas personas se aprovecharon de su situación para vulnerarla sexualmente.
Este caso evidencia que detrás de algunas promesas pueden esconderse intenciones de engaño y violencia. Por ello, es importante que las y los adolescentes se informen sobre las personas y oportunidades que se les presentan, eviten aceptar propuestas sospechosas y mantengan comunicación con sus padres, madres o adultos de confianza antes de tomar decisiones que puedan ponerlos en riesgo.
Las precauciones también deben mantenerse en los entornos digitales, donde pueden recibir ofrecimientos de regalos, dinero, viajes o relaciones afectivas. Ante solicitudes de información personal, propuestas secretas o situaciones que generen presión o incomodidad, es fundamental detenerse y buscar orientación.
Cifras de violencia sexual
El caso atendido por la PNA, anteriormente mencionado, refleja una problemática que también afecta a otras niñas, niños y adolescentes. De acuerdo con los registros de esta institución, en lo que va de 2026 se han recibido 1,351 denuncias relacionadas con la vulneración del derecho a la protección contra la explotación sexual. Entre los delitos reportados destacan la agresión sexual y la violación, y las y los adolescentes de 14 a 17 años figuran entre los grupos más afectados.
Los departamentos de Guatemala, Quetzaltenango y San Marcos registran el mayor número de denuncias durante este período.
Estas cifras refuerzan la importancia de la comunicación familiar. Antes de confiar en una promesa, es importante informarse, verificar las propuestas y buscar orientación de personas de confianza para proteger la vida, la integridad y los derechos de niñas, niños y adolescentes.




