En Guatemala, muchos adolescentes son expuestos al consumo de drogas en contextos cercanos a su vida cotidiana. El acceso a sustancias ilícitas es cada vez más fácil, y muchas veces, la primera experiencia ocurre sin plena conciencia de las consecuencias.
“Entre los factores sociales que pueden influir en el consumo se encuentran la presión de grupo, un ambiente familiar disfuncional y la falta de supervisión o límites por parte de los progenitores. Esto incrementa el riesgo de conductas impulsivas que ponen en riesgo la integridad física y emocional de los adolescentes”, indicó la licenciada Wendy Dávila, profesional en psicología de la Procuraduría de la Niñez y la Adolescencia -PNA-.
Las drogas suelen estar más cerca de lo que se piensa. Pueden ofrecerse en espacios públicos, redes sociales, grupos de conocidos o entornos informales donde los adultos no siempre alcanzan a ver o intervenir. No obstante, también puede darse en el contexto escolar.
Al respecto, la licenciada Dávila, mencionó que: “Por esta razón, la intervención y atención de los padres de familia o tutores es fundamental, ya que son los encargados de cumplir con la función de prevenir y abordar la situación de manera temprana”.
Además, destacó que se debe evitar cualquier forma de violencia en el hogar, así como el abandono emocional, el abuso o la negligencia, ya que estas condiciones incrementan el riesgo de consumo; pues cuando los adolescentes no encuentran en su familia un ambiente de escucha, apoyo y regulación emocional, pueden buscar un aparente alivio en las sustancias adictivas. Por ello, resulta esencial fortalecer la confianza y abrir espacios de diálogo para hablar del tema sin tabúes.
De enero a julio de 2025, la Procuraduría General de la Nación -PGN- ha recibido 174 denuncias relacionadas con el consumo de sustancias ilícitas en la niñez y adolescencia, en su mayoría en adolescentes de 14 a 17 años. Los departamentos con mayor número de denuncias corresponden a Guatemala, Escuintla e Izabal.
Cada caso ha sido atendido oportunamente por los equipos multidisciplinarios, que han actuado siempre bajo el principio del interés superior del niño.





