El alcoholismo en el entorno familiar genera un impacto negativo, directo y profundo en el bienestar psicológico de las Niñas, Niños y Adolescentes -NNA-, y sus derechos fundamentales, pues afecta el autoestima, desarrollo emocional, vínculos afectivos y capacidad de adaptación social.
La licenciada Wendy Dávila, psicóloga de la Procuraduría de la Niñez y la Adolescencia -PNA-, explicó que “el consumo frecuente de alcohol por parte de los progenitores que son los responsables de cuidar y proteger, crea un ambiente inestable para sus hijos, lo cual genera sentimientos de miedo, angustia, confusión e inseguridades en sus necesidades básicas como los cuidados, alimentación y la protección emocional”.
Además, mencionó que el estado etílico interfiere en las capacidades que tiene el adulto de responder adecuadamente a las necesidades de los niños y adolescentes, y cuando esto se repite constantemente, los exponen al peligro en la vía pública o les vulneran el derecho a la integridad, en su modalidad de estabilidad emocional dentro del hogar.
Los NNA que crecen en familias en donde existe el consumo problemático de alcohol, tienden a pensar que son la causa del malestar de sus progenitores o cuidadores. Esta percepción puede llevarlos a asumir responsabilidades que no les corresponden, como cuidar a sus hermanos menores, adoptando conductas de sobreprotección que afectan el desarrollo integral.
Del 1 de enero al 15 de agosto de 2025, la PNA ha recibido 6,805 denuncias por la vulneración al derecho a la estabilidad familiar, que está estrechamente relacionado con este tema. La mayoría de casos se reportaron principalmente en los departamentos de Guatemala, Chiquimula, San Marcos, Santa Rosa y Retalhuleu.
La Procuraduría General de la Nación -PGN- hace un llamado a madres, padres, tutores y cuidadores de las niñas, niños y adolescentes, a ejercer con responsabilidad su rol en la protección de sus derechos fundamentales, pues el consumo habitual y negligente de bebidas alcohólicas, representa un riesgo alto para este grupo vulnerable.
Todo NNA merece vivir y desarrollarse en un ambiente seguro, con las condiciones necesarias para alcanzar su máximo potencial.





