La Procuraduría de la Niñez y la Adolescencia (PNA) de la Procuraduría General de la Nación (PGN) ha recibido 1,728 denuncias por vulneraciones al derecho de protección contra la explotación sexual en lo que va de 2025. Estos reportes abarcan casos de violación, agresión sexual, trata o explotación sexual, pornografía infantil, acoso sexual por parte de docentes o tutores, así como situaciones de actividades sexuales remuneradas.
Según los registros institucionales, la violación y la agresión sexual son las conductas más recurrentes, afectando principalmente a niñas y adolescentes entre los 10 y 17 años.
Los tres departamentos con mayor número de denuncias son: Guatemala, Quetzaltenango y jalapa.
Cuando la PGN recibe una denuncia, realiza una constatación para verificar los hechos. Si se identifica vulneración de derechos, la institución promueve medidas de protección ante un juez competente, quien determina las acciones más adecuadas para restituir sus derechos y para resguardar a la Niña, Niño o Adolescente -NNA-.
La institución prioriza siempre la colocación del NNA con recursos familiares, pero en la mayoría de casos relacionados con explotación sexual esto no es posible. Esto se debe a que, con frecuencia, los agresores son los propios progenitores, o bien personas de su círculo que, aun conociendo los hechos, no accionan a su favor e incluso encubren al responsable.
En estos escenarios existe un conflicto de intereses, por lo que la PGN asume la representación provisional del niño, niña o adolescente y actúa como querellante adhesivo en los procesos penales. Su objetivo es garantizar la protección inmediata, impulsar acciones que permitan una reparación digna y acompañar el proceso judicial hasta lograr una sentencia condenatoria contra los agresores.
La PGN hace un llamado a padres, madres y tutores a no exponer a los niños, niñas y adolescentes a entornos que puedan poner en riesgo su integridad. Así también destaca la importancia de denunciar cualquier señal de abuso o explotación, y actuar de forma inmediata en favor de sus hijos. Protegerlos implica creerles, acompañarlos y romper el silencio que permite que estas violencias persistan.





